B i e n v e n i d o / W e l c o m e

Alien

Mi ambigüa naturaleza hipócrita conmigo, espero ella intente conocerla bien, como su punto de grafenberg; su propia mente, su mente calculadora de dimensiones universales más grandes que las de cualquiera, le caben más planetas en la cabeza, mediante el fluxus electromagnético, copula los cerebros receptores con sus metáforas fieles a la abstracción de su padecer mundano y así va, moviéndose análogamente  con sutil agresividad, cosquillea con insolencia cuando coqueta con mis premisas, me permea de su abismal sabiduría. Abismo al que fui arrojado cuando prorrumpió su interés sobre mí.

Su estado me sacude la conciencia, inconsciencia y subconsciencia, es una fuerte dosis interdsciplinar de dimensiones alteradas por sus conceptos aparentemente aleatorios que engullo, y es pertinente su presencia, me saca de mis etiquetas mortales para engrandecerme y concienciar lo forzadamente pequeño que soy, cual el neutrón para el átomo, a su vez para la molécula, a su vez para la fibra, a su vez para la morona, a su vez para la playa de un mundo tan ínfimo para su sistema solar, a su vez para su galaxia, a su vez para su vía láctea de una mente autista.

Cocinaría sus fluidos para hacer homelletes y comerlos en frente a ella, pues no me impresiona su esquizofrenia contracultural, a la vez, me impresiona su facilidad para leerme, en medio de laberintos enramados, copiarme, si, estimulante para mis axiomas se ha atrevido a versarme mi dulce kynnethyca, sobre estimulando más voltios a mis conexiones neuronales que suelo romper con el fragor de las noches venusinas.

Sabe que soy un soñador porque es ella un pequeño ágora oracular, creeré en su parla ciegamente hasta cuando desee liberarse de mi absurda, ridícula e incluso patética devoción, pues sólo a nuestros cuerpos nos rendimos en orgasmos pero a nuestras almas no se les ata ni con la más acérrima adicción.

La espero a ella montada sobre un meteorito a punto de colapsar en la coronilla de mi encéfalo, y lo merezco y lo merece, sus atenciones algentes corrompen la sensibilidad, como dos tabletas de mezcalina y yo para ella como una bebida que le engendra sed, como una necesidad que le invento y me encargo de alimentar. Sé que no negará nada de mi como yo de ella, gracias eternas, por darme de nuevo ilusión, novedad y efecto en una fórmula que había descubierto en mi prehistoria y he olvidado, pero reencontrado contigo mi pequeña alien, enigmática, kinésica y yo aquí disléxico de drogas con las que persuado mi mortalidad alejada de la tuya, allende el éter del universo por el cual flota nuestra cíclica atomización.

– Nestúm Wheathoney.

Listen to:  “Mustve Run All Day” –  Glassjaw

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