B i e n v e n i d o / W e l c o m e

Archivo para septiembre, 2006

Efecto Mariposa

 

“Efecto Mariposa”

Nést – Prophèt Perdu

Me abraza de nuevo mi simbolista amigo Rimbaud, llora conmigo Lavoe, me comprende mi amigo Cobain, me abrazan como una madre y asientan frágilmente en mi oído las palabras ¡viejo, ya pasaste por esto, no mitigues tu alma! Sus líricas tan diáfanas en su decadencia, divagan insolentes e incólumes se encuentran fastidiadas allí para soportarme y yo soportarlas. Aunque las abomino, me abrazan pero menos fuerte aconsejándome soltarlas pronto, no sin antes remembrar la última ocasión en que las citaba frente a ella en “La Virgilio”. Maldita sea, estaba seriamente hermosa, a riesgo de quedarme breve encasillándole la belleza, lo estaba. ¡Maldita sea! ¿Cómo es que ella ahora se va tan ligera? Ligera como mariposa y su análogo vuelo, así se va, tan solo agita las alas y levita.

Hace un buen frondoso año, más corto en alegrías y extenso en tristezas la conocí, me conoció, pero ya se va, le pareció suficiente, se va pronto en el último y mismo tren que debimos tomar juntos, ése mismo que iba a dejar nuestros pasados en la estación donde ahora se yergue mi vacía soledad. De poder, porque quiero, deseo, y siento, debo desprenderme de ti ahora; nuestras siluetas diluidas en una espesa bruma la una de la otra, se envasan en sus propias brumas, separándose, se van de nuevo, se camuflan en la distancia e indiferencia. Ella parte sin el más mínimo interés por sacudir su dolor un poco hasta avivarlo, casi lo comprendo, nadie se obliga a sentir, menos por un mortal que no es merecedor de grandeza ¡Por Satanás! Que envía invitaciones post-fechadas convidándome a lamer su nuca en el infierno. Mis lágrimas no soportan más el tener que recorrer mi rostro, duelen y tanto es así que devastan mis parpados y trazan zanjas en mis mejillas tratando de escapar.  

Ya no iremos tan lejos como quisimos alguna vez en medio del idilio mutuo, ahora la amnesia tiene que sepultarme hasta corroer en mi mente los besos con hambre, las miradas intentando esculcar nuestras almas, las caricias intentando palpar el aura. Tu amor ya no se tornará en verbo sobre mi cama en las tardes sicalípticas. Silente soledad, vicio mío. Ése maldad tuya ya no será más mía, ni esa tal semidesnudez, mucho menos esa claridad suave enclaustrada sobre tu piel que pareciera intacta. Se fueron para siempre sin una postrera degustación, tenían prisa para encontrarse con otra temperatura sobre otro cuerpo.

Es tarde, me doy cuenta que el mejor de los idiotas ahora bastardo de sus agasajos, podría morir por ella, resucitar para tomarla de las manos y adornarle la vida de canciones, poemas y dibujos, solo para hacerse bajo su sombra, donde nunca sentí oscuridad ni frío. De poder iría contigo lejos, muy lejos, pero tú no y ahora sé, iré solo… tan lejos, para que no me alcance ninguna nostalgia o aflicción que me fulminen la calma en la madrugada. No importa si cuestionas mis palabras, sospecho, jamás lo harás de nuevo.

 

    "Desde lo + profundo de mis vísceras mentales, lo último para Paulètte"

    Prophèt Perdu 
  
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