B i e n v e n i d o / W e l c o m e

Archivo para mayo, 2005

“Respecto a ella,…”

"Respecto a ella,…"

 

Me recuerda el mediterráneo, a pesar de en la vida nunca haber estado allí; la nostalgia de calles renacentistas empedradas, balcones, marcos y persianas de madera neoclásicos, mármol liso en cada esquina, tiene un aroma legítimamente europeo, sus mejillas rosadas y su cabello espumoso con el color de un ocaso agonizante, me impactaron. Aquel día simplemente fue la distracción de mis sentidos quemados por ella, pues su mirada arde y ha de consumir a muchos antes de calmar su profundo fuego; melodías dóciles ¿quizá? Como las melodías que acompañan la promoción de un perfume. Si fuera la de su propia fragancia sonaría una ópera, un tango, bossa nova, yo que sé, no quiero aun pasar por la pena de idealizarla o peor aún, resumirla a tan pocas palabras que llevamos desde la más reciente vez por no decir “la última”, porque sé que difícilmente lo será.

Esa ocasión estaba distraído, enrollado y afanado por desertar de ese lugar mismo donde por primera vez aprecié la existencia de su humanidad casi divina aunque etérea huyente desde mí; no es una apología por la actitud tan hermética que me sorprendió a mí mas que la coincidencia de hallarla de nuevo entre tantos mortales como días, más que las palabras sencillas y su entusiasmo al hablado cómodo que me embargaba justo como la motivación de detallarla; la situación fue de una sutil perfección al natural que me despojaba de actitudes prosaicas, una sutil perfección al natural como ella desgarrándome la conciencia y la calma en mis pensamientos rutinarios y mi respiración mecánica.

La poesía innata en mí por concepción no lograba fluir ni siquiera espasmódicamente ante tales trazos sublimes y armónicos en ella, marchitados conforme la distancia retiene esa emotividad de arrancarle armonías de su boca, para que se mezclen en el oxígeno y reposen en mi mente. Espero esas mismas sensaciones sean reciprocas cuando ella haga silencio, porque llevarlo a cabo es muy fácil, ese silencio tranquilamente hipnótico que apoderándose sigilosamente de ella tomaba sus alientos y la alejaba al caminar divagando lento, porque tal vez caminar sea suficiente para ayudarle al inconsciente de los problemas a los cuales tuve el atrevimiento de sacarla y apropiarle las ideas por espacios de tiempo tan gratificantemente insuficientes que me llenaron, me llenaron tanto como mi propio reflejo calcado en sus pupilas de ojos expresivos, celosos de revelarme aún sus episodios y enmarcados con esa pestañina resaltante. Me llenaron tanto como para robarme estas inspiradas palabras que a su lado son éter, dulce éter.

 

Inspiración Prima. “Sobre Carolina”

Nést – ’Prophet Perdú  

01 de Mayo de 2005     

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